Como dijo un poeta de sí mismo: nunca te fíes de nosotros. Los poetas tenemos dos vidas, dos mundos; uno bohemio, de fantasía y deseo; y otro de trabajo, hipotecas, hijos y vacaciones pagadas. La mitad de nuestro alma no pertenece al mundo real, el resto tiene unas necesidades fisiológicas que asustan y que al cabo de los años acabas aceptando.
¡Qué fue de Max Estrella!
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