lunes, 20 de octubre de 2014
Montevideo
Ya nunca volverás a ser la misma. Que miedo da lo eterno, que largo es el ahora y qué fugaz es lo que la memoria inventa del pasado. Me voy. Esto es demasiado absurdo como para seguir con ello, los inmortales se quedan, los ignorantes se ríen, los maduros se preocupan y los inteligentes sonríen. Los humanos clasifican, se clasifican y se dejan clasificar. Contamos las cosas en Facebook esperando que ocurran y que sean más ciertas.
El momento nos vive. Nos arrastra, nos sedimenta, nos petrifica y nos estanca. El momento nos condiciona y nos determina. El momento nos crea como personas y no podemos hacer otra cosa que dejarnos hacer. Qué remedio si somos los merecedores del placer.
Tus manos huelen a naranja y cierras los ojos porque el sol te molesta. La rambla de Montevideo está preciosa los domingos. Nos miramos y nos reímos. Qué absurda es la vida. Qué lindo es vivir.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario