Mi
mente ya se había ido antes de huir. Tenía tantas ganas de sentir el
viento del norte que olvidé el encanto de las cosas cercanas. Quería
tanto escuchar las nuevas palabras que enterré las que me habían
esculpido durante nosecuantos años. De nuevo me di cuenta, que hay que
bucear en una piscina, para aún así, ahogarse en un vaso de agua.
Pero quizas, esta vez, todo tiene un toque diferente. La
sierra está más nevada, o más presente o miro más por mis ventanas, o
abro más los ojos y quiero más a mis amigos. Las montañas me atrapan; el
manto moldeable que cubre eso que llevamos viendo allí, a lo lejos,
tanto tiempo, que dejamos de darnos cuenta, ahora la nieve es más
blanca; y esas cosas que todo el mundo dice como "Villalbaesunamierda".
Pues a mi me gusta, desde que quise que me gustara. Las casas bajas, las
cosas de siempre, la gente que ya no sabe ni donde estoy. Que más dará.
Se que siempre podré volver, y crear mi rutina, y agradecer a todos sus
puertas abiertas aun de haber rechazado casi todo lo que de verdad
importa.
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