Hay
gente a la que le invade el miedo cada vez que va a dar un paso, gente
consciente de todo lo que puede salir mal, hay gente que se conforma,
hay gente que no vive "por si". Miro a mi alrededor, estoy en una
cafeteria de Blagoevgrad
al lado de una buena persona. Estoy donde quiero estar, haciendo lo
que quiero hacer [supongo]. He aprendido que la vida, mi vida, nuestra
vida, es insignificante, que nadie importa, que sólo somos hórmigas
autómatas que nacen y mueren. Pero entre medias
de ese lapso, hay algo que rellenar, yo sólo quiero que merezca la pena.
Sin más pretensiones, sin más dilaciones. Quiero ser feliz, y puedo
decir que me siento orgullosa de todo lo que he hecho hasta ahora, lo
que he visto, lo que he sentido, lo que ha salido
bien y lo que ha salido mal. Porque esta soy yo. Y en este yo, tengo que
decirlo, tú formas una parte muy importante: es mucho más facil vivir
cuando sabes que alguien incondicionalmente creerá en tí pase lo que
pase. Por eso, no puedo juzgar a aquellos que
les invade el miedo antes de dar cada paso, a aquellos conscientes de
todo lo que pueda salir mal, y a la gente que no vive "por si", porque
no sería justo. Yo tengo más de lo que nadie podría desear, tengo la
fuerza, tu fuerza, toda la fuerza. El mundo no
es tan grande como nos enseñaron.
Gracias por estar.
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