miércoles, 11 de diciembre de 2013

La revolución de la muerte

Para los viejos en Bulgaria, las protestas en Sofia representan la Generación Erasmus, la generación de los ojos abiertos, que ha viajado y lo más importante, que puede comparar, que tiene opinión -fíjate, que a mientras algunos piensan esto, otros sólo nos ven como la extensión de Facebook, Twitter, Instagram, Flickrblablalbala. Parece que una transición política no es suficiente para ningún país que se precie y que hacen falta que mueran generaciones para olvidar. Para que un alemán deje de sentir la culpa inculcada desde que era niño y llore cada vez que conozca a un judío. Para que la luz y la sombra del comunismo aparezca en los libros, porque hubo Historia más allá de 1945 aquí en el este. Para que la Guerra Civil española se entierre justa o injustamente, porque eso ya da igual si los hijos de la dictadura, los que mamaron de ella, ahora nos siguen amamantando como a cachorros. Cuando nuestros abuelos, nuestros padres e incluso nosotros muramos, podremos hablar de revolución, y de cambio. Cuando mueran los hijos borregos de cualquier cosa que con razón o sin ella se obcecan en ideologías engordadas con sentimientos profundos y atroces de corazones engañados; entonces, y sólo entonces hablaremos de mentes críticas y limpias de historias escritas por lo vencedores de las guerras.

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